Tomás Pino Aldunate
por Familias Chilenas
Escudo Familiar

Esta familia ha sido estudiada en detalle por el autor y por don Juan de Mujica, en su libro “Nobleza Colonial en Chile”, además del celebre Juan Luis Espejo en su libro titulado “Nobiliario de la Capitanía General de Chile”, así como cabe también mencionar a don Arturo Fontecilla Larraín en su Boletín de la Academia Chilena de la Historia número 6.
La familia Aldunate se ha ido infiltrando en nuestro mundo social como los Larraín a principio del siglo XIX. Sin llegar a la vulgaridad de los apellidos corrientes, figura en todas las estratificaciones de la sociedad chilena, desde los tiempos coloniales hasta la fecha.
Este apellido tuvo su origen en Navarra que fuera habitada por los antiguos “vascones”, se inició el linaje de los Martínez de Aldunate. Su casa solariega estuvo en “Aoiz”, lugar donde aún persisten los restos de los muros del castillo que tuviera ese nombre.
En Navarra nos adentramos en la villa de Aoiz, a unos 28 kilómetros de Pamplona, situada en la margen derecha del río Irati. Se enmarca dentro de la cuenca prepirenaica de Lumbier-Aoiz, en una depresión de unos 500 metros de altitud media donde sobresale una fortaleza montañosa, la peña de Izaga de 1.352 metros. La zona se caracteriza por un paisaje propio de la navarra Media, diferente al norte y al sur, con formas onduladas, cubiertas de cereal y algunas huertas a la vera de los ríos en alternancia con bosquetes de encinas robles, chopos y pinos silvestres. Aoiz es el núcleo de una comarca salpicada de pequeñas aldeas, agrupadas administrativamente en valles, en la que la riqueza natural se alía con la riqueza artística de antiguas iglesias y ermitas. Dentro de la localidad destaca la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, construida a partir del siglo XV sobre otra románica, de la cual se conserva la robusta torre. En su interior llama la atención una original pila bautismal de copa policromada y con el escudo de la villa grabado al pie, el retablo mayor realizado por Juan de Archieta en 1580, al que en el siglo XVIII se incorporó una mazonería de Juan Torres. Pero lo más importante de esta zona es, ante toda, la calidad paisajística que se puede encontrar, con excursiones que nos descubrirán las maravillas que la naturaleza ha realizado sobre la tierra.
En Navarra, habitada por los primitivos vascones, tuvo origen el linaje Martínez de Aldunate que pasaría a perpetuarse en Chile. Desde el fundador hasta nuestro tiempo, esta ilustre familia ha constituido un núcleo importantísimo, por la generosa actuación mantenida en el desarrollo de la nacionalidad. El apellido Aldunate es solariego en Aoiz, donde perviven viejos muros del castillo así nombrado.
Existen casas solariegas de este apellido en Gazólaz y Barasoain y un palacio en Artaiz, del cual procede la rama chilena.
Carlos II de Navarra tenia entre sus consejeros al caballero Juan de Ujué, a quien le hizo merced del señorío sobre el valle de Urraul en 1363. Otro señor, llamado Juan de Ojué de Aldunate era uno de los oidores de la Real Cámara de Comptos en 1377. Un conquistador de la nueva España, Domingo de Aldunate, se avecindó en la Ciudad de México en 1535 y Juan de Aldunate real corregidor de Pamplona en 1610. Consta en prueba nobiliaria de D. Fernando Daoiz que su abuela, doña María Ignacia Martínez de Aldunate y Fandoas, nacida en Pamplona, era por su linaje paterno "originaria de la casa y torre de los Aldunate, cita en el lugar de Artaiz, cuyos poseedores, sus ascendientes han sido y son de notoria calidad y nobleza".
Esta familia reconoce como tronco al noble Martín Martínez de Ujué Aldunate, vecino de Pamplona, donde pasó a vivir procedente del lugar de Ujué, alcuña que usó como apellido, agregada a la propia de su estirpe que era de Aldunate. Casó con doña Pascuala de Almandoz, procedente del solar que radica en el nobilisimo valle de Baztán. Tuvieron sepultura familiar en la iglesia de San Nicolás. Él falleció en la misma capital el año 1609.
La familia residió durante muchas generaciones en Ujué, tierras ubicadas a 12 kilómetros de la ciudad española de Pamplona, el primer Aldunate llega a Chile en 1682, venía desde la ciudad peruana de Lima, enviado por el Virrey del Perú, Duque de la Palata con una compañía de soldados. Gracias a sus méritos en la guerra de Arauco ganó grandes porciones de ricas tierras en el valle de Aconcagua, las cuales en su vejez administró, muriendo en estas ante el escribano don Marcos Gallardo un 12 de Abril de 1724.Todas las generaciones siguientes siguieron residiendo en la ciudad de Santiago de Chile hasta el siglo XIX, donde como es común a los avances en los medios de transportes y movilización de la población comienzan a desperdigarse por todo el país.
Los Aldunate poseyeron grandes extensiones de tierras hasta el siglo XIX, así como grandes casas en la ciudad de Santiago, así como promovieron la fundación de la Real Universidad de San Felipe en la misma ciudad (hoy se llama Universidad de Chile. Se unieron a la familia de los Marqueses de Negreiros a raíz del matrimonio de don Manuel Martínez de Aldunate Barahona con doña María Mercedes Santa Cruz y Silva.Así mismo como su sangre se mezclo con los Carrera, por la hija de Doña Javiera Carrera y con el Conde de Montes de Oro, junto a su hermano, los Carvajal Vargas fueron los primeros nobles investidos como tales por el Rey de España en la América española, a cambio de cederle “el correo a América”.
Servicios y distinciones
Los Aldunate se distinguen en un comienzo por sus hazañas militares, luego los mueve el insaciable apetito del dinero haciéndose grandes hacendados y comerciantes, donde además gracias a sus considerables riquezas y nobleza que los acompañaba desde España ocuparon los mayores cargos que este Reino de Chile les podía otorgar en el servicio al Rey de España, los cargos de Oidores de la Real Audiencia, dos Aldunate los ocuparon, los que les fueron comprados al Rey, costumbre que se usaba en esa época para financiar las arcas reales, ante los gastos de las continuas guerras a que se veía sometido el reino de España. Ocuparon los cargos de Alcalde de la ciudad de Santiago, cabe destacar a Don José Francisco Aldunate Santa Cruz, y de gobernadores del puerto de Valparaíso, haciendo pesar sus influencias y Cargos hasta finales del siglo XIX.
Los continuos matrimonios de sus miembros con la nobleza colonial y Republicana les trajeron grandes beneficios cabe destacar el de don José Francisco Aldunate Santa Cruz con Francisca Mauricia Carvajal Vargas y González de Estrada en 1787, en la catedral de la ciudad de Concepción, hija de los Condes de Montes de Oro, donde ofició la misa el Obispo don José Marán y fueron testigos don Ambrosio O’Higgins, Barón de Vallenar y el General don Andrés del Alcázar Zapata, castellano de Santa Bárbara.
Probaron su ilustre ascendencia cuando don Domingo Aldunate Carvajal ingresó a la orden de Carlos III, antes de cumplir los dos años de vida, en el año de nuestro señor de 1790.
En la religión católica aportaron con un Obispo y varios sacerdotes jefes de las congregaciones existentes, destacando por sus dotes de administradores.
En la independencia de Chile apoyaron activamente a la familia Carrera, a la que los unía por lazos de sangre, al morir los hermanos Carrera, optaron después de algunos años de cerrarse las heridas, de apoyar a Bernardo O’higgins, pero jamás siendo incondicionales, recordando en las sombras su origen de hijo sin padre, sin que la alta cuna de los Riquelme les bastara.
Filiación continuada en Chile.
Nuestra historia parte con Martín Matínez de Ujué Aldunate, cuyo nacimiento fue en 1545, en la ciudad de Pamplona, su bautizo fue en la iglesia de San Nicolás, en la misma ciudad, la familia de este señor provenía del lugar de Ujué, de donde tomó la alcuña para su apellido, la cual agregó a su estirpe que era Aldunate.
Su infancia fue la de un niño que corría por las estrechas calles de la ciudad de Pamplona, su familia era acomodada, sus días de enseñanza en la escuela, se basaban en el aprendizaje de las reglas, que mediante ejercicios continuamente se repiten, con ojos concentrados escuchaba a su maestro, para después repetir, lee, escribe y finalmente recitaba, como recordaba sus primeros trazos con tinta y pluma que permitirían autentificar su firma, y proseguir los negocios de su padre.
En 1574 se casa en la misma ciudad con Pascuala Almandoz a la edad de 29 años, ella una joven de 16 años nacida en 1558, en el valle del Baztán, en ella vio en su porte y presentación personal y ante la mirada de todos “algo grave y majestuoso”, su mirada amorosa implicaba vigilancia hacia aquella joven, sobre sus hombros peso su mano, en un gesto posesivo.
La muerte lo sorprende en 1609, no sin antes haber testado ante el noble señor de Agramonte, donde después de las velaciones de rigor, fue sepultado en la iglesia de San Nicolás en la sepultura familiar situada en la misma iglesia.

Al centro se aprecia la iglesia de San Nicolás en España, donde se bautizaron los fundadores del Apellido Aldunate.
Del matrimonio con Pascuala Almandoz, surgieron 4 hijos:
1.1 : Leonor Ujue Aldunate, nace en Pamplona, España.
1.2 : Juana Ujue Aldunate, nace en Pamplona, España.
1.3 : Juan Ujue Aldunate, nace en Pamplona, España en 1580, matrimonio con Graciana Zaldiviza.
1.4 : Martín Martínez Ujue Aldunate, hijo legítimo de este matrimonio, nace en Ujue en 1575, se bautizo en 1575 en Pamplona, en la iglesia de San Nicolás, donde fueron enterrados sus padres.
A corta edad recorrió a caballo los 12 kilómetros que separan Ujue de Pamplona, para recidir en la ciudad, atrás quedaron los huertos que sin grandes extensiones alimentaban a su familia.
Ya en la ciudad, sus padres se esmeran en educarlo, desde las más pequeñas costumbres que hoy en día son casi adquiridas como el comer hasta otras más intimas, “es muy conveniente que un niño pequeño no toque sus partes pudendas, sino con recato y vergüenza, aún cuando la necesidad lo requiera y este solo, pues denota pudicia y vergüenza”.
Sus escupitajos, son intolerables así mismos los bostezos, ya que no corresponden a una persona de calidad.
Todos los días durante años de su adolescencia, fue adiestrado en la equitación, su realización se efectuaba en público, su objeto era prepararlo para la vida cortesana, su formación fue la de un joven de élite, atendiendo los ejercicios colectivos, la caza, la guerra, el paseo y sin olvidar jamás el aprendizaje exigente del porte, lo que lo distinguiría a simple vista de un pechero.
Se casó a la edad de 37 años, en 1612, en Pamplona, un 27 de Noviembre, con María Lasaga, hija del hidalgo Juan Lasaga y Graciosa Recalde.
Su mujer, originaria de San Saturnino, nació en 1592, conoció a su marido en los largos paseos que daba por el campo, su autorización matrimonial fue dada por su padre ese mismo año.
Don Martín Martínez Ujue Aldunate muere en la ciudad de Pamplona en 1630, a la edad de 55 años, en 1640 fallece su mujer.

La imagen corresponde a la fortaleza de Olite, cerca de Pamplona, Navarra.
Del matrimonio con María Lasaga, surgieron 8 hijos:
2.1 : Juan Martín Ujue Aldunate, nace en Pamplona, España.
(Notas: Sacerdote.)
2.2 : Graciosa Ujue Aldunate, nace en Pamplona, España.
2.3 : Andres Ujue Aldunate, nace en Pamplona, España.
2.4 : Lope Ujue Aldunate, nace en Pamplona, España.
2.5 : Martín Ujue Aldunate, nace en Pamplona, España.
2.6 : Diego Ujue Aldunate, nace en Pamplona, España.
2.7 : Miguel Ujue Aldunate, nace en Pamplona, España en 1624, su matrimonio fue con Josefa Labiano, en 1662 en Pamplona, España.
2.8 : Juan Martínez Ujue de Aldunate, nace en Pamplona, España en 1629, es bautizado en la iglesia de San Nicolás.
A la edad de 21 años, en 1649, se casó con Fausta María de Garro Saenz, prima de Domingo de Garro, natural de Guipúzcoa, nacida en 1632, de noble familia, radicada en Pamplona, España.
La muerte sorprende en 1695 a Juan Martínez Ujue de Aldunate al igual que a su mujer.
Del matrimonio con Fausta María Garro, surgieron 5 hijos:
3.1 : Catalina Aldunate Garro, nace en España en 1650, su matrimonio fue con Martín Senoseayn, en 1662 en España.
3.2 : María Aldunate Garro, nace en España en 1651, muere en España.
3.3 : José Joaquín Aldunate Garro, nace en España en 1657, muere en España, su matrimonio fue con Ignacia Fandoa, en 1691 en España (Ignacia nace en 1677 en España y muere en 1695 en España, hija de Cristóbal Fandoas.
José Joaquín Martínez Aldunate, el hijo mayor de este matrimonio Aldunate Garro, escribe en la ciudad de Pamplona el 8 de Junio de 1695 una carta a Juan Felipe Martínez Aldunate, su hermano, que se encontraba en Santiago de Chile:
“Hermano mío: Con gran gusto recibo la tuya de fecha 19 de Abril del año pasado de noventa y dos, la cual llegó a mis manos el día 11 de Abril del noventa y cuatro, allándome destituído de noticias por tus manos, aunque ya me habían participado por el conducto de un ...(inentiligible), que se halla creo en Lima, como habías tomado estado de santo matrimonio, el que me guelgo le hayas ejecutado con tanto gusto como me insinúas por la tuya; y con la circunstancia de familia de Barahona, de quienes tengo algunas noticias en Castilla la Vieja, como es en Aranda de Duero y Balles, que hay de este apellido y presumo su origen es de las montañas de Burgos o Santander, en donde es la gente muy conocida e hidalga.
“Doyte la enhorabuena mil veces por el buen acierto y mucho más por el gusto con que te hallas con tu esposa que es el mayor tesoro que hay en el mundo, que no siendo así, dicen los mal contentos casados, es un infierno; repito otra y mil veces la enhorabuena y con esto no cesaré.
“Yo hice la misma diligencia habrá tres años y medio, habiendo aguardado tu resolución; y habiendo adquirido unos principios muy honrados para esta tierra, con el cual y con algunos créditos de honrado en mis dependencias y con el origen claro que de nuestros padres adquirimos, siendo ellos de los primeros en nobleza en el lugar donde descendemos fueron de parecer mi cuñado y mis amigos pidiese a Cristóbal de Fandoas, mi señor y mi suegro, su hija, quién me favoreció dándomela por mujer.
“Detenerme en hacerte relación de sus obligaciones era ofenderle. Baste decir son montañeses y ser muy conocidos, y aunque saliste niño, por su mucho crédito y negocios, creeré que te acordarás de él. Vivía y vive en el mentidero enfrente de un acceso que llamamos loza, enfrente de entre ambos la Cruz y por estas señas vendrás en conocimiento. Tiene once hijos, los cuatro varones y las siete hijas. Se halla de edad de setenta a ochenta años. El otro día, que ha muy poco, se le murió en Cataluña un hijo. Capitán de Infantería, los restantes en esta forma: tres religiosas en un convento de la Encarnación Benitas de la ciudad de Corella; otras dos hijas religiosas en la ciudad de Estella en el convento Real de Santa Clara. Las otras dos son casadas, una con don Francisco Maldonado. Relator el más antiguo del Real Consejo y gran letrado, hijo de la villa de Caparseso y de las primeras casas de ella, y se llama doña Saturnina de Fandoas y Perurena. La penúltima de todos los hijos es mi mujer, su nombre, Ignacia de Fandoas y Perurena de edad hoy diez y siete años, un natural muy dócil, y tan apropiado al mío que es todo lo que deseaba y poseo todo el complemento de gusto; de quince años poco más tuvo un niño, recibió agua y vivió como cosa de una hora; el año pasado tuvo otro niño que tiene más cara de su madre, llámanle el flamenco y hoy se halla en los ocho meses. Dios le dé lo que le conviene para su salvación; el niño se llama José Cristóbal Martínez de Uxué.
Olvidabaséme las consecuencias que trajo la señora. En dinero de montado me dieron tres mil reales de a ocho, y aderezo de mesa con su taller, dorado muy rico, estrado, alhajillas de plata, que todos ellos computo en mil doblones, y el mismo mes que me casé me daban seis mil pesos con otra señorita en quién concurrían las mismas obligaciones que en las que tengo, pero faltaba el gusto del buen palmo de cara y más quise vivir con gusto que con más dinero, pues éste los hombres lo adquieren y gracias a Dios yo no me hallo mal.
“El año pasado gasté por más de dos mil pesos, porque tres meses antes que me casara, la ciudad me honró con elegirme para uno de sus regidores y asimismo me dieron el honorífico puesto de abanderado del glorioso San Fermín, y en esto me gasté seiscientos pesos. En mi casamiento me precisó gastar mil quinientos pesos en los atavíos de la señora, porque la otra hermana, como llevo dicho, está casada con letrado y el punto de ellos es grande y casi igualándola en las galas y con mucho exceso, exediendo en joyas, presentes, manillas, sortijas de todo género.
“Te hará mucha novedad el firmarme Martínez de Uxoé y solo fue causa de esto nuestro abuelo y padre que no aclararon como nos llamaríamos y mi abuelo se dejó llevar por el nombre de Uxoé, pues vino de otro Uxoé parbulillo, ignorándole el nombre, usaban del nombre de su lugar y no del propio, y habiendo crecido y siendo de edad no le conocían por otro nombre que Uxoé, y para darse a conocer usaba de ese nombre y se quedó con él. Mi padre corrió también con este nombre y fue bastante flojo, porque investigó en alguna manera nuestra descendencia por noticia, por eso no buscó instrumentos y supo que su bisabuelo salió de tierra de Aldunate con cuya noticia nos hizo a nosotros firmásemos Aldunate de Uxoé. Y yo habiendo solicitado los instrumentos necesarios a nuestra familia hallo que somos Martínez y que trajeron a nuestro bisabuelo digo o tátara abuelo de tierra de Aldunate, en casamiento al dicho Uxoé, y este casó con una de las mejores casas de Uxoé, cuya familia, criada por éste, verás por el papel incluso, hasta nosotros y solo me faltan los contratos matrimoniales que se hicieron con éste, el cual solicité con todo cuidado, y a no habérsenos muerto un tío, ahora hace dos años, ya se hubiera rastreado, pues, me dio todas las noticias por haberlas oído a sus padres y el murió de ochenta y cuatro años. El escribano que los hizo sé como se llamaba, pero sus papeles han andado en diferentes manos y se han de revolver dos o tres registros de escribanos por no saber fijo el año.
“Creeré que con estas noticias quedarás satisfecho y saldrás de dudas y te vuelvo a decir te glories de haber adquirido noble sangre de tus antepasados. De paso te quiero decir que de nuestra madre adquirimos lo propio, con la circunstancia que su casa, ha muchísimos años, goza de muchas preeminencias, como que el poseedor entra en Cortes y tiene pecheros y le tributan todos los años. Yo no he hecho muchas diligencias en solicitar esto, porque nuestra madre me dijo que Sancho de Garro, su hermano y nuestro tío, ejecutorió esto y ser originario de esta casa y esta ejecutoria para en poder de su mujer y como está viejísima, aunque se le ha hablado, dice que no sabe donde está, aunque sabe está entre los papeles, que ella aunque no tuvo hijos no hizo aprecio.
3.4 : Gracia Aldunate Garro, nace en España en 1663, muere en España, matrimonio con Juan Irigoyen, en 1688 en España.
3.5 : Juan Felipe Martínez de Aldunate Garro, hijo legítimo de Juan Martínez Ujue de Aldunate y Fausta María de Garro, su primogénito, nace en la ciudad de Pamplona en 1653, su bautismo fue el mismo año en la iglesia de San Nicolás.
Su juventud estuvo plagada de aventuras junto a su primo, Marcos José de Garro, juntos cabalgaban y recibían la educación que solo los nobles podrán recibir. El ejército es para ambos su futuro hogar, juntos militaron en la guardia del rey. Su primo llegó a Sargento Mayor de la guardia del rey, y maestre de campo, lo acompañó cuando ingresó a la orden de Santiago el 25 de Mayo de 1671.
Llegó a Chile desde el Virreinato de la plata, pasando por el Perú, junto a su primo, Marcos José de Garro, un 24 de Abril de 1682, el cual fue nombrado Gobernador de Chile por el rey de España, debido a las graves acusaciones contra el Gobernador Juan de Henríquez, “acusado de haber amasado una fortuna”, pero fue defendido por los jesuitas.
Comandante de una Compañía de infantería en 1682 en Chile, obtuvo mercedes de tierras en el valle de Aconcagua.
Muy joven sentó plaza en los reales ejércitos, se encontraba en la ciudad de Lima, Perú, en el año 1680 y ante la necesidad de socorros para la plaza de Arauco, en el Reino de Chile, el Virrey Duque de la Palata, le entregó el mando de una compañía, 21 de Noviembre de 1682.Prestó largos servicios y por sus méritos, obtuvo mercedes de tierras en el rico valle de Aconcagua, situada en Chile.
En 1690 se casa en la ciudad de Santiago con Juana Barahona, cuyo nacimiento se registra en la ciudad de Santiago en 1666, y su fallecimiento ocurrió en 1720, hija de Francisco Barahona y María Ureta, descendiente de Conquistadores, y de una inmensa fortuna.
En este país testó ante don Marcos Gallardo, escribano de Santiago, un 12 de Abril de 1724. Con su mujer fue padre de 9 hijos, su nombre completo era Juan Felipe Martínez de Aldunate, abandonando el apellido Ujue, villa de donde procedían sus ancestros.
En Septiembre de 1727 en la ciudad de Santiago de Chile, se procede a efectuar el inventario de sus bienes, debido a su testamento mencionando textual lo siguiente:
“Con esta fecha y en la ciudad de Santiago, parte con un recuerdo al reverendo padre fray “Manuel Barahona”, sacerdote de nuestra señora de las mercedes, en nombre del doctor don Francisco Martínez de Aldunate, cura y vicario del puerto de Valparaíso.
Los consignatarios de este inventario, el padre Miguel Martínez de Aldunate, el capitán Luis de Caux y María Josefa de Aldunate, la que expresa su consentimiento. Además de don Joseph, Domingo, Bernarda y Fausta, juntos todos para la partición de los bienes de Don Juan Felipe Martínez de Aldunate.
En la ciudad de Santiago de Chile el señor Maestre de Campo don Pedro de Ureta y Prado, Alcalde ordinario de esta ciudad vista la repartición de la que hace de fiscal en la repartición y verificador de los bienes.”
Existe una petición en este largo inventario solicitado por don Juan Santiago Manríquez de Lara, quien tenía a su cargo a los hijos menores de los difuntos padres, que eran Joseph Aldunate, Domingo, Bernarda y Fausta, hijos legítimos del matrimonio con el objeto de amparar la seguridad económica de estos, otorgando rentas vitalicias a estos.
Del matrimonio de Juan Felipe Martínez de Aldunate y Juana Barahona, surgieron 10 hijos:
4.1 : Francisco Miguel Martínez Aldunate Barahona, nace en la ciudad de Santiago en 1694, muere en Santiago en 1752.
Doctor en Teología, cura de la parroquia del Rosario, de Aconcagua, de la de Ñuñoa en 1717 y la del puerto de Valparaíso en 1721 al 1728, Canon Magistral de la Catedral de Santiago en 1729, Deán en 1746, recomendado al Rey de España para un Obispado por el gobierno del Virrey Manso de Velasco en 1747.Fue el primer examinador de teología que tuvo la Universidad de San Felipe.
En 1751, ante el escribano de la ciudad de Santiago, José Álvarez Henestroza, testó don Francisco Miguel Martínez de Aldunate:
“En el nombre de Dios todopoderoso amén.
Sepan cuantos esta carta viesen, como yo el Dean Don Francisco Martínez de Aldunate, Dean de esta digna catedral de Chile, hijo legítimo del Maestre de Campo, Juan Martínez de Aldunate y doña Juana Barahona, estando en pie aunque con algunos males habituales para entera salud, como perdida de memoria y entendimiento total, quiso Dios darle a este servidor, creyendo como firme el ministerio de Dios verdadero proyectado en los demás, nuestra madre iglesia católica romana bajo cuya fe y creyente e sido, por eso tengo a bien como fiel católico e sido, quiero hacer mi testamento con el auxilio de la soberana reina de los ángeles, María, madre de nuestro Dios y señora en la forma simple.
Primeramente encomiendo mi alma a Dios vivo y Jesucristo que redimió con el infinito precio de su sangre mi cuerpo a la tierra de la que fue formado y guiando la madre divina fue servido a llenarme de esta prueba, mi cuerpo ha de ser sepultado en la capilla de la catedral o en la capilla del patio Nazareno o donde a mi albacea le fuese más conveniente, que acompañen mi cuerpo a la sepultura el cura sacristán con la cruz de la hermandad del príncipe de los apóstoles San Pedro, de donde soy hermano, al día siguiente de mi entierro, se oirán misas por mi alma y una misa cantada con mi cuerpo presente en la iglesia y todas las demás formas de mi funeral.
Y para cumplir y pagar este mi testamento por albaceas nombro a don Domingo Martínez de Aldunate, Manuel Martínez de Aldunate, Joseph Martínez de Aldunate, Bernarda Martínez de Aldunate , mujer de don Raúl Ruiz de Berecedo, Oidor de dicha Real Audiencia, mis hermanos, los que libres de pecado por si vivan cumplido y pagado mi funeral y entierro, pagadas las mandas concedidas, en el residuo que quede, se pague de mis bienes dichas deudas y derechos”.
4.2 : Juan Miguel Aldunate Barahona, nace en Santiago en 1695.
Fraile Mercedario.
4.3 : Fausta Aldunate Barahona, nace en Santiago en 1697, muere en Santiago en 1751.
No deja de ser dramático el testamento de Fausta en 1751, en la ciudad de Santiago, ante el notario José Álvarez Henestroza:
“En el nombre de Dios todopoderoso amen, sepan todos los que esta carta viesen como yo Doña Fausta, hija legítima del Mariscal de Campo Don Juan de Aldunate y Doña Juana Barahona, estando enferma en cama de la enfermedad que Dios así lo a querido de dármela y en mi entero juicio creyendo firmemente en el misterio de la santísima trinidad, padre, hijo y espíritu santo, personas distintas, pero un solo Dios verdadero.
Mando se den limosnas a las mandas acostumbradas, y enlutamientos con aparto de mis bienes.
He declarado que no debo cosa alguna y que tengo por mis bienes los conferidos por don Francisco Martínez de Aldunate, Deán de esta iglesia, mi hermano.
He declarado que no tengo herederos forzosos que ansíen mis bienes, muertos mis padres y hallarme en estado de doncella y para cumplir y pagar mi testamento por el contenido nombro mi albacea y tenedor de mis bienes al Deán Don Francisco Martínez de Aldunate, mi hermano.
Y cumplido y pagado mi testamento, el oro que quedase de mis bienes, derechos, es mi voluntad que se ponga una capellanía, perpetua de misas por mi alma, además de mis padres y demás personas que tuvieran obligaciones, justicia y caridad según la manera que conviniera mi hermano.
Y en todo lo demás inventarios de mis bienes constituyo a mi alma por heredera en cuyo beneficio dejo al señor Deán, mi hermano, como bien tuviere.
El escribano menciona lo delicada de salud en que se encuentra y menciona “ me dijo no podrá por la gravedad de un accidente firmar y ruega a un testigo firmara por ella de cuyo doy fe.”
4.4 : María Josefa Aldunate Barahona, nace en la ciudad de Santiago en 1697, muere en Santiago en 1754, matrimonio con Luis Caux Guelon, en 1722 en Santiago (Luis Caux nace en 1690 en Francia, París y muere en 1739 en Santiago, hijo de Oliverio Caux y María Geylon.
Sus padres al casarse le entregaron por dote la suma de $12.000 pesos de ocho reales, además al morir su tía Catalina Barahona recibió por testamento otros $3.000, sumas que pasaron a poder de su marido y que fueron manejadas y contabilizadas por sus abogados.
4.5 : Miguel Martínez Aldunate Barahona, nacido en Santiago en 1700, muere en Santiago en 1733.
Sacerdote jesuita, renunció a sus bienes ante el escribano José Álvarez de Henestroza en la ciudad de Santiago en 1733, a favor de sus hermanas Bernarda y Fausta Aldunate, murió ese mismo año.
En 1733, ante el escribano de la ciudad de Santiago, José Álvarez Henestroza, renunció a sus bienes para ingresar al sacerdocio don Miguel Martínez de Aldunate:
“Comparece el provincial de la parroquia Joseph Irarrazaval en nombre de Miguel Martínez de Aldunate y sobre la base de un poder firmado por el reverendo padre Miguel Martínez de Aldunate, en el cual solicita al provincial firmante entregar una renta a doña Bernarda y a doña Fausta, hermanas de don Miguel, además don Joseph testifica su muerte el día anterior”.
4.6 : Francisca Ludgarda Aldunate Barahona, nacida en Santiago en 1701, fue bautizada ese mismo año, muere en Santiago.
4.7 : Bernarda Aldunate Barahona, nacida en Santiago en 1701, fue bautizada en el mismo año, muere en Santiago en 1789, casada con Francisco Ruiz de Berecedo, en 1746 en Santiago (Francisco Ruiz de Berecedo nació en 1674 en Concepción y muere en 1752 en Santiago, hijo de Juan Alonso Ruiz de Berecedo y Juana Alemán.
Su marido le dejó a su muerte una industria que por si sola equivalía a un Mayorazgo, la famosa y secular Viña de Ruiz, siendo en su época el predio de mayor codicia por sus vinos, baste decir que valía 30.000 reales, cuando la Compañía de Jesús se vendió más o menos por el doble, siendo equivalente al valor de una Provincia.
Doña Bernarda fue de esta suerte mártir de los escribanos y de los buzos de herencias, por que 40 años de viudez generaron no menos de 10 testamentos, hasta que terminó por fundar capellanías para su alma.
Testó lo siguiente:
“Es mi voluntad, que mi entierro sea sin la menor Pompa funeral, sin responsos, honras, ni cabo de año, sin duelo, ni covite, sino secretamente y a las ocho de la mañana”.

En 1753, doña Bernarda Aldunate funda su capellanía:
“ En la ciudad de Santiago de Chile en veinte y ocho días del mes de Marzo de 1753, ante mi, el escribano y testigos, la señora doña Bernarda Martínez de Aldunate, viuda, albacea, tenedora de bienes y heredera del licenciado don Francisco Ruiz de Berecedo, Oidor honorario de la Real Audiencia de esta ciudad, instituida en el testamento bajo la décima disposición, falleció don Francisco ante mi, el presente escribano el cinco de Septiembre de 1752, era voluntad de don Francisco la entrega de 4.000 pesos para una capellanía para su alma, funda, impone y señala los 4.000 pesos sobre las casas de su morada, para lo cual la viuda entrega una casa que linda frente a Calle Real de por medio con sitio y casas que fueron de don Juan Francisco de la Maza, al norte cuadra y media de la Plaza de Armas y por el Oriente lindan con casas de María Rosa Carrera, viuda del señor Marcelino Rodríguez Guerrero, por el Poniente lindan con casas de doña María de Ureta, viuda del señor Francisco de Aguirre, y por el fondo con sitio y casas que fueron del Capitán don Juan Valdés.
Doña Bernarda Martínez de Aldunate fue una mujer de carácter enérgico, un año antes de su muerte, en 1788, el archivo judicial de Santiago (legajo 24) registra un juicio contra Gutiérrez Espejo, por cobro de pesos por perjuicios, su voluntad era tal que nada la detenía.
4.8 : José Antonio Aldunate Barahona, Intendente militar de la ciudad de Valparaíso en 1765, nacido en Santiago en 1703, murió en Santiago en 1777, casado con Josefa Garces de Marcilla y Molina, en 1732 en la ciudad de Santiago (Josefa Garces de Marcilla y Molina nacida en 1716 en Santiago y muere en 1775 en Santiago, doña Josefa Garcés era hija de don Antonio Garcés de Marcilla y Rosa Molina).
Fueron testigos de su matrimonio el Doctor Ruiz de Berecedo y su primera esposa Jerónima del Castillo.
Ruiz de Berecedo era en 1729 el consultor de la familia Lisperguer Yrarrazaval, la rica propietaria del Mayorazgo de Purutun. Se menciona que en el año de 1744, poseía en su hacienda de Chada 4 indios bajo el régimen de encomienda.
4.9 : Domingo Martínez Aldunate Barahona, Oidor de la Real Audiencia de la ciudad de Santiago en 1748, refundo la ciudad de Concepción, Super intendente de la Casa de Moneda, nacido en Santiago en 1707, muere en Santiago en 1778, casado en primeras nupcias con (1°) Petronila Acevedo Borja, en 1739 en Lima, Perú (Petronila nace en 1723 en la ciudad de Lima, Perú),(2°) Micaela Rodríguez Guerrero, con matrimonio en 1753 en Santiago (Micaela nace en 1735 en Santiago.

Uno de los cuatro Oidores de la Real Audiencia, institución creada por el Rey Carlos III de España, con el propósito de impartir justicia en Chile, se mantuvo en el cargo durante 27 años, fue removido por don José Gálvez, Secretario de Indias, nombrado por el Rey de España Carlos III en 1776. Don Domingo rechazó el ofrecimiento de su promoción a Alcalde del Crimen (equivalente hoy en día al cargo de Director de la cárcel de Santiago) y también rechazó el cargo de Real Oidor de la ciudad de Lima, Perú.
La imparcialidad no era fácil de preservar en esta época, así que no faltaban los Oidores y Fiscales originarios del distrito de su Audiencia, ni otros radicados desde largo tiempo en él, atados por lazos de amistad y aún de parentesco con personas y familias del lugar. Se cuenta fehacientemente que compró su cargo de Oidor de la Real Audiencia por la suma de 20.000 pesos de ocho reales.
4.10 : Manuel Martínez Aldunate Barahona, Maestre de Campo, Regidor y Alcalde de la ciudad de Santiago en 1748, nace en Santiago en 1698, hijo de Juan Felipe Martínez de Aldunate Garro y Juana Barahona, muere en Santiago en 1763, matrimonio con María Mercedes Santa Cruz, en 1738 en Santiago (María Mercedes Santa Cruz nace en 1721 en España y muere en 1783 en Santiago, hija de Juan Ignacio Santa Cruz y Torres y María Mercedes de Silva de la Banda.
Cabe al respecto aclarar, en el caso de estar interesado en recibir la información relacionada con su apellido, que ésta información puede o no coincidir con la rama genealógica a la que Ud. pertenezca, ya que el estudio abarca desde los orígenes del apellido en Chile, tratando de seguir la genealogía hasta el siglo XX, pero ha de tener en cuenta que de un apellido se originan varias ramas a la vez
Si está interesado, por favor responder el presente e-mail, solicitando claramente el apellido que desea, el cual cotizaremos.
Aprovechamos la oportunidad para informarle, que continuamente se va actualizando la información producto de más estudios, por lo tanto es posible que con el tiempo la información por Ud. adquirida se vea modificada, y de querer actualizarla Ud. sólo deberá cancelar el diferencial.
Familias descendientes de Martín Martínez Ujue de Aldunate